Lucha de relojes: Apple Watch contra Pebble Time

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¿Necesito de verdad un smartwatch? ¿Para qué? Es tal el bombardeo de noticias relativas a estos dispositivos que parece ignorarse el elemento fundamental para adquirir un dispositivo: su utilidad real. La respuesta más corta es que sí: un reloj inteligente puede facilitar mucho las cosas, y curiosamente, conseguir mantener a raya el estrés de las notificaciones. De las muchas opciones existentes en el mercado, dos están en el ojo del huracán: el omnipresente Apple Watch, por un lado, y el Pebble Time, por otro. En la Red abundan los cara a cara que enfrentan las prestaciones de ambos equipos desde una perspectiva puramente técnica, pero ¿cómo es realmente el día a día con estos dos contrincantes en la muñeca?
Para despertarse, mejor Pebble
Un reloj inteligente facilita la manera más discreta, sencilla y eficaz de despertarse. Una leve vibración en la muñeca irá aumentando paulatinamente de frecuencia y no solo logrará despertarnos por completo (con función de snooze incluida), sino que, gracias a las diferentes aplicaciones existentes, podrá hacerlo en la fase de sueño más adecuada para lograr un despertar con las pilas a tope y sin molestar a nuestra pareja. ¿Cómo se comportan los teléfonos en este terreno? El Pebble reina en solitario y luce músculo con uno de sus grandes puntos fuertes: la batería. El reloj de la firma californiana cuenta con jugo suficiente para que le baste cargarse como media una vez a la semana. Lo más interesante de este dato es que permite al usuario llevar el reloj en la muñeca por la noche. Eso es importante porque así Pebble podrá medir la calidad del sueño atendiendo a los movimientos de la persona.

Este es uno de los pocos terrenos en los que Apple Watch se batirá en retirada: su batería dura, en términos generales, un día completo, lo que obliga a cargarlo todas las noches: hay que olvidarse de dormir con él. Sin embargo, en la App Store hay varias aplicaciones de calidad que, colocando el iPhone bajo la almohada (en modo avión, para los más aprensivos), registran los movimientos durante el sueño y también despiertan en el momento más dulce.

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Consultar el tiempo, con Apple
Sin poner todavía un pie en la calle, toca saber si hoy hará frío, calor, lloverá o lucirá el sol. De las muchas maneras de conocer esta información, la más cómoda es, simplemente, preguntarlo a viva voz: “¿Va a llover hoy?”, el Apple Watch nos devolverá la respuesta de manera diligente, pero el Pebble Time… cri cri cri. Aunque el reloj de Eric Migicovsky puede atender comandos de voz, siempre lo hace de una manera reactiva, es decir, respondiendo a mensajes, nunca a órdenes directas aisladas. La importancia de este rasgo dependerá mucho de si se está habituado a utilizar Siri o similares. Los que logran explotar esta posibilidad, aprovechan una gran parte del potencial que ofrece un reloj inteligente. Minipunto para Apple.

Con Pebble a la ducha
Toca darse una tonificante ducha que nos despierte por completo, y aquí Pebble se toma una pequeña ventaja, aunque relativa. El reloj es sumergible hasta 30 metros, sin medias tintas y de forma clara. Esto quiere decir que salvo que uno sea submarinista profesional, podrá bañarse con el reloj tranquilamente y por descontado, ducharse a diario con él. El producto de Apple, en este sentido, es más cauto o confuso a la hora de especificar la resistencia de su reloj al agua. ¿De verdad es resistente al agua o no? La firma de Jobs se cura en salud: el equipo aguanta bien las salpicaduras y el sudor, pero no se recomienda su inmersión. Y ya se sabe lo que hay detrás de esta no recomendación: la pérdida de garantía en caso de incidente relacionado con el agua. El Pebble Time es más todoterreno y su poseedor tendrá una sensación más cercana a una segunda piel que con el delicado gadget de Apple en la muñeca.

Al trabajo, empate
El usuario habitual de un reloj inteligente sabe que su principal fuerte (y de hecho, la utilidad con mayúsculas de este tipo de equipos) se encuentra en las notificaciones: los smartwatches son la mejor manera de estar informado de lo que sucede en el móvil sin necesidad de sacarlo del bolsillo. Sin embargo, el comprador de este dispositivo teme que lo asedien pitidos y vibraciones cada pocos minutos. Esto sucede sobre todo al comienzo, aunque, con el paso de los días, uno aprende a amaestrar el reloj. Eso sí, restringiendo las notificaciones solo a las más importantes, se descubre que paradójicamente el reloj permite vivir más tranquilo. Ambos equipos resuelven de forma sobresaliente esta función, aunque en el caso de Apple su integración con el iPhone le permite ir mucho más lejos, como borrar correos o marcar como leídos los anuncios. Aquí se entra en un terreno pedregoso para Pebble: su funcionalidad es muy superior si se utiliza con un Android que si se emplea iOS. La integración del equipo con el sistema operativo de Apple sufre las limitaciones que impone Apple para darle ventaja a su reloj.

‘Apple Watch, te necesito’
El futuro en el que se podría hablar por teléfono con la muñeca ha llegado, y se ha convertido en una de las funciones que con el tiempo más se usa. Todavía, en la calle, queda por superar el pudor que produce hablar en plan Michael Knight con KITT, pero en casa o en el trabajo es cómodo, una auténtica delicia. Se deja el móvil en la mesa y el alcance del Bluetooth otorga libertad suficiente para moverse con tranquilidad y atender (o rechazar) llamadas. La calidad de audio es muy buena para el interlocutor y muy aceptable para el usuario del Watch, aunque el volumen resulta escaso en exteriores o lugares con mucho ruido. Aquí no hay ni una palabra que perder con el Pebble, porque carece de esta función. Punto rotundo para Apple.

Un poquito de deporte, con Apple
La relación de este tipo de equipos con la salud es innegable y se trata sin duda de uno de sus principales argumentos de venta. El Watch, una vez más, va bastante más lejos incorporando además del seguimiento de los movimientos, la frecuencia cardiaca. Pebble confía más en los desarrollos de terceros, todos ellos muy dignos, para hacer un seguimiento de nuestra actividad deportiva, pero uno tiene la sensación de que, visto lo que hace Apple, el asunto se queda muy corto. El reloj de los de la manzana permite, de forma nativa, efectuar rutinas de entrenamiento y registrar toda nuestra actividad, avisando además de los logros obtenidos y cuándo debemos ponernos de pie. Parece una tontería, pero al menos uno es más consciente de su actividad diaria y se anima, de alguna manera, a moverse un poco más. Nueva victoria del Watch, aunque en este caso, por puntos.

Entonces, ¿cuál es mejor?
No hay medias tintas: el Apple Watch es mucho más potente, más versátil, pero por descontado, mucho más caro. La mejor manera de determinar cuál de los dos comprar será, sin duda, el presupuesto: desde 419 euros el Apple Watch frente a los 250 euros del Pebble Time (casi 300 si se opta por el recién presentado Time Round), una diferencia demasiado importante como para obviarla. El Pebble Time y su pantalla en color de tinta electrónica desempeñan de forma notable el grueso de las funcionalidades que se espera de este tipo de dispositivos. Supera con creces al equipo de Apple en tres aspectos: batería, resistencia al agua y precio, pero el usuario puede quedarse con la sensación de haberlo visto todo tras un mes de uso.

Apple, por su parte, repite la historia que nació con el iPhone: fabrican una plataforma que irá creciendo con el tiempo. Es decir, el que compre un Watch, irá viendo con el paso de los meses crecer su funcionalidad gracias a nuevas aplicaciones o versiones del sistema operativo, y aquí la vida útil del producto se puede presuponer superior. En definitiva, si nos lo podemos permitir, la propuesta de Apple ofrece ya mucho más, y en un futuro las posibilidades serán todavía superiores. Si nuestra cartera no da para tanto, el Pebble será una excelente opción y un muy grato compañero de aventuras, aunque eso sí, siendo consciente de sus limitaciones.

Fuente: Elpais.com

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