Los Rolling Stones con un sorpresivo Bruce Springsteen desatan el delirio ante más de 80.000 personas en Rock in Rio Lisboa

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Los Rolling Stones con un sorpresivo Bruce Sprinten hacen delirar a más de 8.000 personas en Rock in Rio Lisboa

Los Rolling Stones con un sorpresivo Bruce Sprinten hacen delirar a más de 8.000 personas en Rock in Rio Lisboa

Los Rolling Stones con un sorpresivo Bruce Sprinten hacen delirar a más de 8.000 personas en Rock in Rio Lisboa

Los Rolling Stones con un sorpresivo Bruce Sprinten hacen delirar a más de 8.000 personas en Rock in Rio Lisboa

Los Rolling Stones con un sorpresivo Bruce Sprinten hacen delirar a más de 8.000 personas en Rock in Rio Lisboa

Los Rolling Stones con un sorpresivo Bruce Sprinten hacen delirar a más de 8.000 personas en Rock in Rio Lisboa

Los Rolling Stones con un sorpresivo Bruce Sprinten hacen delirar a más de 8.000 personas en Rock in Rio Lisboa

Los Rolling Stones con un sorpresivo Bruce Sprinten hacen delirar a más de 8.000 personas en Rock in Rio Lisboa

Por Cristina Gutiérrez García y Víctor Sánchez Rincones

Enviados especiales a Rock in Rio

  •  Con más de medio siglo de carrera a sus espaldas, la legendaria banda atrajo a un público de edades muy diferentes: desde grupos de adolescentes hasta padres con sus hijas, pasando por parejas jóvenes y personas más maduras.

Lisboa. Siempre me he declarado ferviente admirador de los Beatles pero si duda alguna anoche tuve que partir mi corazón para entregarle un pedazo a los Rolling Stone, increíbles. No es en vano que los ‘cantos rodados’ lleven décadas en los escenarios y que cada vez que anuncian un concierto vendan hasta las entradas del apuntador y anoche lo pude comprobar.

En la explanada del parque Bella Vista (Lisboa) no cabía un alfiler, todos esperábamos la salida al escenarios de Mick Jagger y su banda; no se hicieron esperar. Pasaban unos minutos de las 23:45 cuando sonaban los acordes de las primeras guitarras y el escenario se llenaba de rock and roll.

Jagger saludó en un más que correcto portugués al público que nos rendimos a su pies y es que el cantante se esforzó en todo momento por hacerse entender y tener como nos tuvo, en su bolsillo toda la noche.

Sin duda unos de los momentos más inesperado y que arrancó la ovación del respetado fue la salida de Bruce Springsteen a las tablas del parque lisboeta, tras su presentación el público entre confuso y extrañado por no haber entendido bien el inglés vio aparecer al ‘Boss’. Una fusión mágica entre estos dos grandes del rock, una sorpresa poder disfrutar de este dúo que sin duda no podremos olvidar mientras vivamos.

Y el rock and roll se tomó la fría noche de Lisboa y un público insaciable disfrutó durante dos horas de la fuerza, la vitalidad, la casta… de los hoy abuelos de este género. Una experiencia indescriptible casi mágica.

Los clásicos llegaron al final del concierto, todo los esperábamos, pero sin que quepa la menor duda que lo que movió los cuerpos y las almas de este encuentro musical fue el ‘Satisfation’, da igual las veces que uno lo haya oído en el ipad, en la radio y en la televisión, hasta que uno no lo escucha en directo no puede decir que lo ha vivido, que lo ha respirado y que lo ha sentido… Ya me puedo morir tranquilo.

Los fuegos artificiales fueron el fin de fiesta y la marea humana de más de 80.000 almas desfilamos hacia la puerta del recinto sin poder tocar el suelo.

LA VITALIDAD DE UN DINOSAURIO

Más de 80 mil personas, todas apiñadas en un sitio para ver a los Rolling Stones, es una experiencia que jamás se puede olvidar. Verlos en uno de los festivales más importantes como es Rock in Rio Lisboa, donde nada queda al azar, es una experiencia que hay que contarle a nuestros hijos y a nuestros nietos, sin dejar de decirles que Mick Jagger ha hecho un pacto con el diablo.

Ninguno de los integrantes de la banda, compuesto por Keith Richards, Ron Wood, Charlie Watts, tiene la vitalidad de este ser humano que ya pasó el umbral de los 60. Si decir que estás viejo es enclaustrarte en un asilo o vivir tu jubilación en una caravana, lo que está claro con Jagger es que detrás de ese rostro marcado por los años, se esconde un ser humano vital que a través de su vida ha hecho parte de la historia musical de este mundo, y ha dicho no al retiro voluntario.

A pesar de que surjan nuevas bandas, los Rolling Stones son esos dinosaurios en peligro de extinción que hay que preservar por siempre. No son figuras de museo que se dignen a ver pasar el tiempo detrás de batallas ganadas, sino todo lo contrario, como verdaderos soldados quieren morir con las botas puestas.

Jagger es el coloso del pasado, mezclado con el futuro. Sus principios van más allá de ganar dinero, beber champagne y pasarla bien. Su compromiso va con ese público que agota localidades cada vez que anuncian una gira. Y es que los Rolling su una marca registrada como la Coca Coca y en algún momento de nuestras vidas hay que consumir su líquido musical.  Anoche ese líquido lo consumí poco a poco, lo introduje en mi interior, y mientras pasaba por mi ser, la respuesta de mi cuerpo fue satisfacción plena porque por fin pude ver a estas leyendas del rock en vivo y en directo.

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