¡La Jamesmanía invadió España!

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¡La jamesmanía invadió España!

¡La jamesmanía invadió España!

¡La jamesmanía invadió España!

  • Muchos seguidores no pudieron entrar al estadio para ver la presentación del nuevo jugador del equipo merengue. Las entradas se agotaron y, según fuentes del Real Madrid, este hecho sólo se había vivido con Cristiando Ronaldo.

Por Víctor Sánchez Rincones

Fotos: Christopher Rivadeneira

En un día histórico, sin precedentes, James Rodríguez, el futbolista que triunfó en el Mundial de Brasil, hoy fue coronado en España ante más de 40.000 personas, como el más digno representante de una nación que hoy tiene a su ilustre hijo en el equipo más laureado en el mundo del fútbol, el Real Madrid.

El Santiago Bernabéu, desde tempranas horas de la tarde, fue un hervidero de seres humanos que luciendo la amarilla (la camiseta de la Selección Colombia), buscaba una entrada para vivir un día que pocos olvidarán, menos James Rodríguez, quien sin haber jugado un partido de fútbol en el equipo merengue ya es un ídolo de masas y un producto del marketing que sólo se compara con Cristiano Ronaldo.

Su camiseta con el número 10 se agotó después del acto en el que Florentino, el presidente del Real Madrid, manifestaba que James Rodríguez había llegado al club blanco por ser un hombre que seduce a quienes aman al fútbol de calidad.

Una de las frases que quedarán para el recuerdo, fue cuando el mismo presidente del club blanco, dijo que James siempre había sentido debilidad por el Real Madrid, y que desde niño quiso defender los colores de esta institución que vive con pasión el fútbol.

“Hoy empieza a cumplirse tu sueño de niño. Tu familia y tu país tienen que sentirse orgullosos de ti porque saben del esfuerzo y sacrificio que has hecho para llegar hasta aquí. Los madridistas esperan que lo des todo en el campo de fútbol. Para vestirse esta camiseta tienes que eliminar de tu vocabulario la palabra rendirse. En este club esa palabra no existe. James bienvenido a casa”, fueron las palabras con las que Florentino recibía a este joven humilde, nacido en Cúcuta, quien hoy vive un sueño hecho realidad.

Tras la intervención del embajador de Colombia en España, Fernando Carrillo, quien leyó el mensaje enviado por el presidente Santos, el turno fue para James. Entender una palabra de lo que decía era imposible. Los gritos, vítores y aplausos, evitaban escuchar la voz del joven cucuteño. ¿Qué pasaría por su mente en ese momento? Apenas 10 minutos antes lo habíamos visto de niño, en el vídeo presentación, controlando la pelota con una habilidad y precisión que ya quisieran muchos; y ahora el todavía “niño” hablaba ante miles de personas. Probablemente la prudencia le impidió extenderse, quizá temió volver a emocionarse como le vimos en el Mundial de Brasil, donde el héroe de la tricolor se quebró y lloró ante la impotencia de tener que volver a casa. Y es ahora en su nueva casa, con la ilusión de un nuevo proyecto donde le hemos escuchado decir: “ Hoy se ha hecho realidad un sueño. Espero ganar muchos títulos aquí ¡hala Madrid!”.

Entre cánticos de “James, James, James”, ese batallón de colombianos, en los que se encontraban niños, jóvenes y adultos, el futbolista bajó al campo del Bernabéu, vestido de un negro riguroso, con camisa blanca, y sin perder tiempo se dirigió al túnel de vestuario.

Era la hora de lucir lo que siempre había soñado: vestirse de blanco. Pisar ese templo imponente. Vivir segundo a segundo ese momento. Mirar al infinito. Tomar aire y asumir que su vida ya no será la misma. Que hoy es un embajador de Colombia ante el mundo y que llegó a Madrid para triunfar.

Las caras de los miles de colombianos que lo acompañaron en el día de su presentación reflejaban que hoy ese sueño ya no le pertenece. Es de todos los colombianos que con pasión y alegría sienten que James Rodríguez es el esfuerzo y el sacrificio de un país que no se rinde ante nada a pesar de sus adversidades.

Tras las consabidas poses antes las cámaras agachado junto al esférico y besando el escudo de la camiseta, Rodríguez comenzó a obsequiar balones a los aficionados que se amontonaban en la grada. Fue en ese momento cuando ya había lanzado la mitad de las pelotas, cuando se produjo la anécdota de la jornada, un aficionado invadió el césped para abrazar a su ídolo y sin apenas llegar a rozarlo una avalancha de guardias de seguridad lo sepultaron, literalmente. James asombrado e incrédulo se acercó al tumulto de agentes de seguridad y les pidió que le dejaran saludar al espontáneo. Lo abrazó entre la ovación del público y le obsequió un balón. Este acto, aplaudido hasta rabiar por el respetado, es tan sólo el reflejo de la clase de persona que es James Rodríguez, un luchador que viene de abajo, que sabe del esfuerzo y de la constancia, y que de momento, la fama no lo ha vuelto inaccesible. Tras la primera interrupción hubo un segundo fan que se abalanzó al campo y al que también James obsequió otro balón.

Terminado el acto, miles de seguidores, sólo tenían palabras de felicidad por el momento vivido. “James llegó al Madrid para triunfar. Esto que hemos vivido hoy se lo contaremos a nuestros hijos, a nuestros nietos. Por fin un colombiano llevará en su espalda el 10 de un crack. Viva James, viva Colombia, fueron las palabras de un espontáneo que fue vitoreado tras dar estas declaraciones a Marca, el periódico deportivo más leído en España.

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