Este es el testimonio de uno de los más grandes salseros de todos los tiempos.
Por Víctor Sánchez Rincones
Pocas veces Cheo Feliciano (74 años) habla sobre ese episodio oscuro que vivió cuando cayó en el mundo de la heroína. Esta leyenda viva de la salsa, en una entrevista exclusiva con Latino, contó episodios dolorosos y desgarradores de ese universo tormentoso que padeció y que por poco lo lleva a la tumba. También recordó a su amigo Héctor Lavoe, ese mítico cantante que murió víctima del sida. El intérprete de Anacaona, además tuvo elogios para Socorro, su mujer, la madre de sus hijos, su manager, su sombra. Esa que luchó a sangre y fuego para que Cheo jamás volviera a inyectarse. Esta es la historia de un ser humano excepcional; es la verdad sin tapujos de un salsero que sueña con ser recordado no como ‘el niño mimado de Puerto Rico’, sino como el ser humano que un día derrotó a la droga.
Maestro, hablemos de esa época en la que abandona Puerto Rico para irse a Nueva York en busca del sueño americano…
Yo fui percusionista antes que cantante. Jamás pensé en llegar donde estoy hoy. Desde Puerto Rico traía la inclinación, pero llegué a Nueva York y busqué a los maestros, con la dicha de que pude conocer y establecer una amistad instantánea con el maestro Tito Puente, con Mongo Santa María y con Willy Bob Bob, que tocaba bongó con Tito Puente.
¿Estamos hablando de qué época?
Los 50, más exactamente para el 54, porque yo me fui a Nueva York en el 52.
¿Cuántos años tenía maestro?
Diecisiete. A los 21 fue cuando empecé a cantar. En cuanto a lo económico no producía nada en la música. Mantuve mi relación con los grandes, porque como no tenía dinero, el medio que encontré para estar en todas sus presentaciones fue convertirme en su carga maletas, en el alcahuete. Le cargué los timbales a Tito Puente, a Mongo Santa María…Mi suerte cambió una noche en el famoso Palladium de Nueva York, la casa del mambo y de las grandes estrellas de la salsa. Ahí fue donde realmente empezó todo. Estaba cantando Tito Rodríguez y le preguntaron, la pandillita que andaba conmigo, que le diera una oportunidad a Cheo, pero Tito no paraba bolas; después de un rato se molestó y dijo: ¿Quién es ese Cheo que ustedes quieren que cante? No sabía que era yo, porque él me conocía como el carga maletas. Al verme me preguntó: ‘¿Cheo y tú de verdad cantas?’ ‘Sí Tito, soy el mejor’, le exclamé. Tito me cogió del brazo y recuerdo que me dijo: ‘Ahora sí te jodiste porque vas a tener que probarlo’. Yo para esa época quería ser Tito Rodríguez. Descubrí que imitaba a Tito casi a la perfección. Me sabía todos sus soneos. Esa noche canté Changó Ta Beni a la usanza de Tito Rodríguez y el público no dejó de ovacionarme. Fue mi momento de gloria. Al cabo de diez años, Tito Rodríguez me recomendó para que fuera el cantante estrella de la orquesta de Joe Cuba. Y mi historia como cantante despuntaría a partir de ahí. Eso fue hace 51 años.
Esa época de los 50, 60, 70, Nueva York era una vorágine. Los grandes salseros como Héctor Lavoe cayeron en la droga. Probaron la cocaína, la heroína…
Cuando ese fenómeno llegó nadie tenía una referencia. Muchos creían que eso era una moda y no sabíamos cómo eran las consecuencias; caímos muchos en la trampa y creamos una dependencia y una adicción increíble. Yo tuve la dicha de salir de esto hace 37 años.
¿Cuánto duró inmerso en ese mundo?
Quince años.
¿Y qué clase de drogas consumió?
Comenzamos con la marihuana, con la cocaína, pero donde el tema hizo mella fue con la heroína, que es la que realmente crea la dependencia. Destruyó muchas vidas.
Y su familia, ¿cómo afrontó ese momento?
Muy mal; uno vive en una niebla, que por más que me lo recalcaban, no me daba cuenta del daño que le estaba haciendo a mi familita, que eran unos chamaquitos pequeñitos; pero llegó un momento en que me impactaron todos los consejos recibidos por tantos años.
¿Cuándo reacciona y dice no más?
Fue en Nueva York en un momento de los más crueles, en el frío más terrible. Andaba buscando mi cura por las calles, sin dinero. Todo el dinero que entraba no le llegaba a mi familia, se iba en la heroína. Y me vi en la miseria. Estaba en un sótano en donde lo que había eran puras sabandijas. ‘¿Y qué hago yo aquí?’, me pregunté. Estoy matándome yo, matando a mi familia. Mi carrera la estoy echando al piso. Mis viejos se están muriendo de dolor. Tengo que cambiar mi vida y es cuando tomo la decisión de devolverme para Puerto Rico. A mi llegada, por suerte encontré a un grupo de adictos que se apoyaban y me uní a ellos. Ese grupo se convirtió con el tiempo en la institución más importante en la lucha contra la drogadicción. Se llamó Hogares Crea.
Maestro, ¿dentro de ese mundo compartió con Héctor Lavoe?
Cómo no
¿Fueron compañeros de juerga?
No, nunca. Cada cual iba por su lado. Nunca vi a Héctor drogarse, ni él me vio a mí drogándome; sabíamos lo que estábamos haciendo, porque teníamos el falso orgullo de que no me vean. Y me iba donde gente, que supuestamente no me conocía, y con ellos hacía todas las barbaridades que había que hacer, al igual que Héctor con su gente.
¿Alguna vez habló con Héctor sobre ese tema?
Mucho. Al final de su vida o cercano a los finales ya había resuelto mi caso. Llevaba años alejado de la situación y él quería salir. Para esa época tenía mi compañía discográfica ya establecida: Coche Records, y él iba a mi oficina cada vez que llegaba a Puerto Rico. Yo era para él como su papá. Lo quería como un hijo. Y cada vez que hablábamos me decía: ‘Cheíto, ayúdame, quiero salir de esto’. Cuando él murió no consumía drogas. Estaba usando metadona para saciar las ganas de consumir. En eso vino la desgracia: se lanzó de un noveno piso. Murió libre de drogas, pero destrozado. La metadona le hizo mucho daño porque es peor que la heroína. Se te mete en los huesos y te crea otra dependencia. No es buena.
Su esposa fue un motor importante en su recuperación. ¿Cuándo usted la conoció se drogaba?
Casado con ella empezó esa historia. Ella vivió todos esos momentos crueles. Pero siempre fue un bastión de esperanza. Me decía: ‘Cheo, tú puedes salir, tú puedes… No lo hagas por mí, hazlo por tus hijos’; y hoy por hoy sé que somos felices porque logramos lo que ella sabía que yo podía hacer. Por su apoyo estamos aquí.
¿Cheo Feliciano es creyente?
Altamente creyente.
¿Tuvo que ver la religión en su decisión de salir de ese oscuro mundo?
No, aunque yo siempre reconocí que hay un Dios más grande que todos nosotros y que si yo salí de esto es porque él me ha protegido. Porque hubo muchos momentos terribles en los que estuve al borde de morir de sobredosis. Sin embargo, aquí estoy y sé que ese Dios estuvo conmigo, me apoyó.
¿Alguna vez ha pensado en el retiro?
Fíjate que esa palabra no existe en mi diccionario. Yo creo que al igual que Celia y que el maestro Puente, nacimos para esto y moriremos en esto.
¿El Cheo Feliciano que vemos ahora es feliz?
Demasiado. La vida ha sido una universidad increíble en las altas y en las bajas, pero de todo he aprendido y creo que ahora estoy viviendo los mejores momentos de mi vida al lado de Socorro, mi Cocó, la mujer que me salvó del infierno de la heroína.
Aunque por ahora no ha revelado el nombre de esta producción discográfica que sucederá al exitoso álbum Gran City Pop, sí se sabe que contendrá temas en inglés y español.
En exclusiva para El poder de tú música, Paulina Rubio, ‘la chica dorada, habló de su nueva canción, ‘Me gustas tanto’, tema que compuso al lado de Nacho, del grupo Chino y Nacho, y del productor de moda en el mundo, RedOne, el mismo que ha consagrado a artistas como Lady Gaga y Mohombi.
Fue un diálogo telefónico, ella en Miami, y éste periodista en Madrid. Durante la charla, Paulina se mostró más madura y optimista con un disco que verá la luz en el mes de noviembre y del que se espera sea un hit en muchas partes del mundo.
No pierdas detalle de esta exclusiva, sólo aquí, en El poder de tú música.
Una de las voces más belllas de la música vallenata habló sin tapujos del maltrato que ha venido recibiendo por parte de algunos medios de comunicación que no programan sus canciones. También aclaró que él no es de Pondorito, sino de Fonseca, y para demostrarlo invita a cualquiera para que vea su registro civil.
Silvio Brito, la voz más clara del vallenato, en entrevista exclusiva a enLatino.com declaró que se siente dolido por muchos medios de comunicación que no han valorado su arte.
El artista, quien ha trascendido en el mundo de la música de acordeón por su canción ‘Ausencia sentimental’, el himno por excelencia del Festival Vallenato, declaró que él es mejor que cualquier cantante de la nueva ola.
“Aquí si no se tiene dinero no se llega a ninguna parte. Estoy dolido porque mis canciones no suenan en la radio. Me siento menospreciado por un grupo de locutores a los que hay que darles dinero para que tu música suene”.
Brito también declaró que en su arte hay discriminación. “Aquí si no se es bonito no se triunfa. Es lamentable pero es así. Creo que durante años mi aporte a la música de mi ciudad y mi país ha sido importante, pero he sido en algunos momentos ignorado”.
El cantante de la voz clara también señaló que todavía tiene cuerda para seguir en los escenarios y agregó que tiene un hijo que quiere seguir sus pasos.
“Aquí en Colombia todo es incierto y por eso quise que mis hijos estudiaran una carrera. Si alguno quiere seguir este camino tendrá mi apoyo”.
Durante el diálogo que se llevó a cabo en el corazón de Valledupar, Brito mostró su alegría por el aprecio y el cariño que la gente le demuestra cada vez que sale a la calle.
“Siempre me dicen que soy el mejor, el que canta más afinado. Quizás es lo único que me llena porque sinceramente con los que programan las canciones me siento dolido. Espero que todo esto cambie porque los artistas que llevamos aportando nuestra grandeza musical para bien del folclor no merecemos ser tratados así”.
Silvio además aclaró que él no es de Pondorito, una población de la Guajira que está casi al lado de San Juan del Cesar. Esta apreciación la hizo el intérprete a raíz de que en una canción de los ‘Sólo Clásicos’ de Peter Manjarrés, Hernando Marín, compositor que murió hace años, afirmó que Silvio nació en esta población y no en Fonseca.
“Yo puedo mostrar mi registro civil que corrobora que yo nací en Fonseca. Pondorito es una población a la que íbamos de pequeño porque mi padre tenía una finca ahí, pero vuelvo y aclaro que yo soy y seré fonsequero”.
El salsero se sinceró como nunca en una entrevista para el recuerdo.
Por Víctor Sánchez Rincones
Es difícil explorar el dolor y hacerlo público sin miedo y sin vergüenza. Tito Nieves, el ‘Pavarotti de la Salsa’, el hombre, el padre y el hijo, en una entrevista exclusiva para elpoderdetumusica, habló de aquél cáncer que por poco lo deja en una silla de ruedas; también tuvo aliento para recordar la muerte de su hijo y su caída estrepitosa en el mundo de la cocaína.
Maestro, ¿cómo está de salud ahora?
Muy bien, gracias a mi Dios; ahí manteniéndome. Lo más importante es que ya no tengo diabetes.
Cuando usted estaba pasado de peso, ¿sufría mucho?
No era tanto lo que sufría, sino lo que consumía para controlar la diabetes. Yo me estaba tomando un promedio de nueve pastillas al día. Eran cinco para controlar la enfermedad, dos para la presión y una para el colesterol.
¿Y el corazón?
Aún estando gordo el corazón estaba bien. Yo dejé de abusar de mi cuerpo hace 19 años. En 1991 fue la última vez que fumé un cigarrillo y me metí un pase de cocaína. ¿Por qué caí en la droga? Yo fui de los pioneros de la salsa que en aquella época le daban uso. Entré en ese círculo de fama en el 78. En 1986 crucé la frontera de la adicción y me di cuenta que tenía que parar o mi vida se iba a la tumba.
¿Cómo sale de ahí maestro?
Con mucho sacrificio, con mucho dolor; estuve con cinco tratamientos diferentes. En 1990 fue el último y duró hasta el 91.
¿Y la familia?
Tú crees que cuando tienes un vicio de droga tu familia no va a sufrir, pero sufren bastante. Sufren tanto los padres como los hermanos porque ven a un ser querido destrozándose.
¿Qué fue lo más terrible de su adicción?
Verme esposado en la cama de un manicomio. Yo duraba días metiendo perico y trago; y me dio una locura.
¿Usted se puso un balón gástrico para perder peso?
No, me cortaron el intestino.
¿Cuánto pesaba antes?
376 libras (170 Kg.). Ahora 252 (114 Kg.).
¿Por qué decide hacerse esta operación?
A pesar de que económicamente estás bien, tienes cosas materiales, había en mí una soledad, un vacío. De qué te vale tener millones de dólares si estás en silla de rueda y no tienes salud. Me operé porque tenía claro que si seguía por ese camino tarde o temprano me iba a morir. El médico que me operó le contó a mi esposa antes de intervenirme que el hígado lo tenía afectado por tantas pastillas que tomaba. Que había llegado a la sala de cirugía en un buen momento o de lo contrario ya no estaría aquí para contarlo.
Pero no siempre fue obeso…
Es cierto. Con el paso de los años llegué a la obesidad. Pero el público nunca me hizo sentir gordo. De hecho cuando yo empecé a rebajar las mujeres me tiraban piropos. Me decían que les gustaba más gordo. La cirugía no la hice por la gordura, me la hice por salud. Algunas veces estaba en casa solo y se me dormía la planta de los pies y me cansaba mucho. Cada vez era un problema mayor y había que atajarlo.
Antes de la entrevista usted manifestó que no aconseja esta intervención, ¿por qué?
No quiero que la gente piense que como Tito lo hizo, muchos lo pueden hacer. ¿Y si muere esa persona en la sala? Quizás la familia me responsabilice y me diga: ‘por ti fue que mi hijo se mató’. No quiero cargos de conciencia. Yo lo hice por mí.
Maestro, ¿cómo lo ha marcado la muerte de su hijo?
Tenía mucho coraje porque siempre he dicho que Dios no comete errores; pero no entiendo por qué se lleva a la gente buena y deja a la mala. Me he dado cuenta con el tiempo que la vida no es para entenderla, es para vivirla. A pesar de todo yo no guardo rencor. Le doy gracias a Dios por todos los días que tengo y trato de ser el mejor ser humano que pueda.
Su hijo falleció de cáncer en los huesos a los 24 años y a usted le detectaron cáncer en una glándula salival a esa misma edad…
Son los designios de la vida. Incomprensibles siempre. Uno le da vueltas a las cosas y no termina de comprenderlas.
¿Cómo afrontó usted su enfermedad?
Con mucho miedo, con mucho respeto. En ese momento, el año 84, yo estaba en la cúspide de la fama. Pensé, si te soy sincero, que iba a perder la voz, la vida o que iba a quedar paralítico. Tú no sabes lo grande que se escucha la palabra cáncer cuando uno tiene esa edad.
Su mundo ha sido fama, éxito y dinero, ¿pero qué lección le ha dado la vida?
Fe en Dios sobre todas las cosas. Hay días buenos y malos. Imagínate si todos los días fueran perfectos, sería aburrido. A mí lo que me resulta más cómico es cuando llueve y la gente dice que es un día feo. Si no lloviera no habría flores. Ten siempre presente que el día más horrible de tu vida es cuando estás enterrando a un ser querido. Eso es un día feo porque ya no lo vas a ver. A las personas que lean esta entrevista les digo que no esperen hasta mañana para demostrar amor a los seres queridos, porque a veces el mañana nunca llega. Llama a tu mamá, a tu papá, a tu hermano, a tu hijo, a tu novia, a tu esposa y diles te amo. Abrázalos porque quizás cuando salga el sol sea demasiado tarde.
El corista demandó al cantante vallenato por más de 230 mil eruos por daños y perjuicios
Por Víctor Sánchez Rincones
Un accidente de tránsito le cambió la vida a Ítalo Todaro, un gran músico que por circunstancia del destino ahora está viviendo un verdadero calvario. La historia de su desgracia se remonta al año 2008, cuando un autobús en el que se desplazaba con el resto de la banda de Peter Manjarrés, un intérprete vallenato que va por la vida diciendo que es el rey de la humildad, sufrió un accidente del que Todaro fue el más perjudicado. En el suceso este hijo de Aracataca (Magdalena), sufrió fractura de la bóveda de cráneo, parálisis facial, hipotonía de pliegues vocales y reflujo laríngeo”, lo que le ha impedido trabajar desde entonces.
Sus familiares, entre ellos su esposa, Soraya Rincones, temieron lo peor. “A Ítalo lo llevaron a una clínica de Bucaramanga. Durante muchos días estuvo en cuidados intensivos. Creímos que iba a morir. La operación que le practicaron en el cráneo fue peligrosa. Pero gracias a Dios él ahora está luchando por sus derechos y estamos seguros de que lo que él exige a Peter Manjarrés es lo más justo”.
De acuerdo con su mujer, el músico reclama al cantante vallenato, 700 millones de pesos (aproximadamente unos 230 mil euros) por daños y perjuicios. Aún así Manjarrés se excuda en afirmar que él nunca asumió ningún contrato con Todaro, quien sufre cada vez que escucha como “este señor evade una responsabilidad que como empleador debe asumir”, recalca Soraya Rincones.
En un barrio de Santa Marta, cerca de la vivienda donde vivió el muy popular Lucho Barranquilla, reside Ítalo con su esposa y dos hijos. Uno de ellos está estudiando medicina en Barranquilla, mientras que la menor todavía cursa el bachillerato.
Desde el siniestro a Ítalo ya no se le ve entusiasmado como antes. “El accidente le cambió su vida. Aún así lucha consigo mismo por llevar una existencia normal, pero lo que le ocurrió lo dejó mal”, relata su mujer, quien sólo pide a la justicia colombiana que a Ítalo se le reconozcan sus derechos. “Vamos a luchar por lo que es nuestro. No vamos a dejar a un lado esta batalla porque el señor Manjarrés alegue para su defensa sólo mentiras. Nosotros tenemos pruebas que certifican que Ítalo tenía un contrato con su organización y lo contrario lo tendrá que demostrar en las instancias judiciales”.
NUNCA LO VISITÓ
Durante su estadía en el hospital, mientras se debatía entre la vida y la muerte, Peter Manjarrés nunca se preocupó por la salud de Ítalo. “Nunca lo visitó. Nunca tuvo la delicadeza de saber por el estado de su corista”, se lamenta Soraya.
Hace tres meses, este periodista, encontró a Italo en Aracataca, su pueblo. Al preguntarle de cómo estaba me manifestó que seguía luchando, que a veces tenía problemas de humor, quizás porque ya no era el mismo y tampoco podía hacer lo que más le gustaba: cantar con el alma esas canciones vallenatas con las que un día enamoró a la madre de sus hijos.
También me declaró que aún soñaba con volver a cantar y volver a salir de correría como antes. “Mi vida cambió de la noche a la mañana. No le guardo rencor al señor Peter Manjarrés por lo ocurrido. Lo único que me duele es que en el momento en que más necesité su apoyo me dio la espalda. Ahora lucho por lo que considero son mis derechos. La vida me jugó una mala pasada, pero aún así, tengo que tener fuerzas para sacar a mi familia adelante. El resto se lo dejo a Dios”.
La cantante salsera dijo lo que muchos piensan de este artista hermético que ha sido noticia tras su separación con Jennifer López.
Por Víctor Sánchez Rincones
De La India se han escrito ríos de tinta hablando de su personalidad. Algunos han afirmado que es arrogante, que siempre va de diva, que cuando algo se le mete en la cabeza, no hay poder humano que la haga cambiar de parecer, que es exigente, que trata mal a sus empleados; en fin, siempre surgen calificativos negativos, que se caen por su propio peso cuando uno está al frente de este huracán latino.
Y es que La India es un ser casi infantil, que se enternece con cualquier frase dulce que llega a su alma. Tiene un poder de seducción tal, que todos los que la conocen por primera vez no dudan en afirmar que es un turrón de azúcar que a más de uno derrumba.
“De mí se ha dicho de todo, pero la gente que conoce a La India sabe que eso no es cierto. Yo soy una persona que ama a la gente, que se entrega a su público, que no le da la espalda a nadie. Mírame ahora, y sabes que todo lo que se dice de mí no es cierto. Son especulaciones, solo eso”, recalca esta mujer que nació en Puerto Rico, pero al igual que muchas estrellas latinas, se crió en el Bronx de Nueva York.
Faltan pocas horas para que La India se suba a un avión y deje España. Pero ella, antes de partir, con esa voz afable y caribeña, nos entrega su alma y nos abre su vida, no sin antes decir que está preocupada porque su perrita preferida se ha perdido.
“Lo único que me ha dado problemas en esta gira por Europa son mis perros. Tengo una perrita en Puerto Rico que me quiere mucho, y se escapó. Anda buscando a La India”.
Debes estar triste…
Sí, porque cuando yo estoy la mimo muchísimo, le doy cariño. Es que extraña esa presencia de calor y cariño que uno le brinda.
Al hablar así de tu mascota, se percibe en ti el deseo maternal. ¿Has pensado en tener hijos?
Claro que sí. A mí me fascinaría tener un bebé. Como dicen en Italia: un bambino (risas).
¿Todavía no ha llegado ese ser especial a tu vida?
Estoy conociendo a mucha gente muy importante, pero trato de no enamorarme, porque mi carrera es muy exigente y todavía no ha llegado un hombre que entienda mi trabajo.
¿Cómo eres tú cuando te entregas a alguien?
Soy una mujer apasionada, cariñosa. Cuando estoy con mi enamorado, me gusta tratarlo como un rey.
¿Eres la típica mujer que le gusta llevar las riendas de una relación?
Celosa no me gusta ser. Puedes amar y querer a una persona, pero creo que si eres demasiado posesiva el hombre se desencanta. Es importante poder darle libertad y que él pueda vivir tranquilo sin celos (risas).
¿Los hombres le tienen miedo a una mujer de carácter como La India?
Cuando la mujer tiene mucho fuego le tienen miedo (risas).
¿Qué ha pasado durante todo este tiempo en el que has estado apartada del mundo del disco?
Me la he pasado viajando muchísimo por los Estados Unidos. A veces me voy a México, Venezuela. Mi presencia es requerida en muchos países y mi agenda siempre está llena. Lo que ocurre es que a Europa no venía hace seis años, pero aquí estoy. No sabía que aquí extrañaban mi voz.
¿Dejaste el puro?
No, fumo de vez en cuando. Unos amigos me regalaron un habano muy rico hace poco, el Romeo y Julieta, que es el favorito de La India.
¿Ese está por encima del Cohiba?
Para mí sí.
India es importante que aclares qué pasó con esa amistad tan grande que tenías con Marc Anthony…
Es una tristeza que hoy día uno no pueda hablar con Marc y hacer juntos una nueva canción. ‘Porque Vivir lo nuestro’ fue un tema que pegó muchísimo en el corazón de la gente y, sin embargo, no hay manera de comunicarse con él. La fama le ha hecho mucho daño. Me dijeron que él estuvo hace poco en España y no le fue bien en los conciertos. Si no tuvo éxito fue porque él ha dejado el contacto con su público. Cuando llegas a un nivel grande, los que compran tus discos quieren sentirte. La prensa que tanto te apoya quiere entrevistarte, pero él se cree Dios. Y es que cuando no puedes salir a dar una rueda de prensa porque ya eres muy grande, cuando ya estás pidiendo un avión privado, entonces la gente se pregunta: ¿y esto qué es? Mis fans siempre me interrogan y me dicen: ¿India, por qué no cantas ‘Vivir lo nuestro’ con Marc?, y es porque el acceso a él es imposible. Las personas que lo rodean han creado un personaje fuera de este planeta.
¿Alguna vez has coincidido con él en algún sitio?
Hace más de diez años que no nos vemos. Él a mí me tiene miedo, porque siempre me doy al público y digo la verdad; quizás Marc quiere que mienta y sea hipócrita, pero no puedo serlo. Me produce una gran tristeza, porque yo estoy acostumbrada a querer a todo el mundo, a treparme a una tarima, pero con Marc nunca se ha podido hacer un gran trabajo, en donde la gente pueda vernos en vivo y sienta nuestra fuerza. Creo que eso es algo que nunca va a pasar, pero La India sigue para adelante y lo que hago siempre es interpretar ‘Vivir lo nuestro’, para que el público cante conmigo y se lleve esa memoria con ellos. Sinceramente, yo le tengo mucho respecto a Marc como cantante, pero es una tristeza que la fama lo haya convertido en un ser arrogante. Espero que algún día él despierte de ese mundo donde él se encuentra y pueda darle la cara al pueblo. Cuando eso suceda ojalá no sea demasiado tarde.
El artista vallenato habló sin tapujos de su legado musical y atacó a sus rivales de ahora.
Por Víctor Sánchez Rincones
¿Quién es Jorge Oñate?
Jorge Oñate es una persona humilde, sencilla. El inicio del canto vallenato comienza con esta persona que te está hablando, al lado del grupo de los hermanos López.
Antes todos los acordeoneros, juglares, tocaban y cantaban; en el año 67 se me presenta una oportunidad para grabar; antes de mí ya habían grabado otros cantantes, pero con toda la humildad no había pasado nada.
Yo grabé con Emilio Oviedo ocho temas, pero el vallenato no tenía el auge, la fama, el prestigio que hoy día tiene. Después se presentó la oportunidad con Miguel López. Ahí inició la era de los grupos vallenatos, pero se partió el vallenato en dos: acordeonero aparte, cantante aparte.
A partir de nosotros vinieron los otros conjuntos vallenatos como Los Hermanos Zuleta (Poncho y Emiliano), después vino Rafael Orozco e Israel Romero, luego siguió Diomedes con Elberto López, integrante también de Los Hermanos López.
Realmente de este grupo -cuando andaba Jorge Oñate y Los Hermanos López- tocaba la guacharaca Poncho Zuleta, y Diomedes Díaz, era el muchacho aquel que recogía los equipos de sonidos y acordeones.
A ambos se les daba la oportunidad de cantar cuando teníamos muchos días de estar presentándonos y yo me cansaba por el trasnocho. Entonces cantaba Diomedes con Elberto López y Poncho Zuleta.
Ese es Jorge Oñate, el que tú preguntas. Realmente Dios me dio a mí la oportunidad de poder llegar y posicionarme en un sitial importante entre los cantantes de la música vallenata. He tenido mucha disciplina. Soy un hombre que donde doy mi palabra, donde firmo un papel ahí está Jorge Oñate.
Creo que llegar y hacer un éxito es fácil, sostenerse es difícil. Dios me ha dado la virtud de poder seguir en la música vallenata. He tenido mi hogar, mis hijos. He sabido conservar mis amistades, a la gente que me pide cariño y afecto. Para mí eso es sagrado. En los avatares de la música vallenata, en los cuarenta y cuatro años de mi vida artística estamos compitiendo con los más grandes y seguimos haciendo historia.
¿A usted en algún momento de su vida le han pedido dinero para poner una canción suya en una emisora?
No. Lo que ocurre es que las figuras grandes casi no son tocadas. Se les respeta y se les sigue considerando.
¿Es decir que nunca lo han presionado?
La payolita linda existe en todo el mundo.
¿Pero lo han chantajeado?
No me han dicho de plata. El que vive de los medios de comunicación de una forma o de otra tiene que llegar al director de radio, al programador, ¿por qué? Yo cuando le hago un servicio a un director, a un programador, yo diría que si tiene un hijo enfermo o tiene la mujer gravísima y a mí me muestra con hechos de que es así yo le sirvo. Tengo la suficiente entereza de decirlo. Pero yo para ron, para vicios y cosas de vagabundina con mujeres y cosas así yo no tengo por qué darle plata. Y ellos tampoco, vuelvo y te repito, llegan a las figuras grandes. Esto está sucediendo con las figuras que están saliendo, las cuales tienen que posicionarse bajo un marketing. Pero yo diría que esas figuras son de momento, no son una realidad.
¿Cree entonces que estos grupos son efímeros y que van a desaparecer con el tiempo?
Es una moda porque tú donde encuentras a ‘Matilde Lina’ que lo hayan grabado ellos o ‘Nido de amor’; lo bueno es cuando un artista llega y se posiciona y su catálogo queda en la historia.
Con respecto a los grupos nuevos cada quien hace lo que puede y aporta lo que tiene; y lo demuestra con el tiempo, con la historia. Por ejemplo yo no tengo que ir a maltratar a nuevo ni a antiguo. Respondo por mí, no por los demás. Dios me dio mi virtud, pero eso sí, sostengo que los grupos nuevos no van a llegar donde hemos llegado nosotros. El catálogo de canciones nuevas nunca serán iguales al ‘Cantor de Fonseca’, a ‘No voy a Patillal’, ‘Bonita’, ‘Te necesito’, ‘Mi hermano y yo’, ‘El arcoiris’, ‘Lluvia de mujeres’, ‘El testamento’, ‘La gota fría’…
Cuando habla de artistas nuevos, ¿ a quién se refiere?
Tú quieres nombres yo te los doy. Ahorita están sonando de los nuevos, en el momento, Silvestre Dangond (mi ahijado), Peter Manjarrés y Jorge Celedón, quienes son los más destacados en Colombia. Por ejemplo de ellos ya tú no escuchas un disco que hayan grabado hace cinco años atrás. No estoy hablando contra nadie, estoy hablando una realidad. Esto no tiene que ver de que los nuevos sean feos, bonitos, blancos o negros, sino que la historia marca la historia y el que no queda en la historia y no hace catálogo musical quedarán relegados en el olvido.
¿Cree entonces que el vallenato se está prostituyendo?
El vallenato jamás se ha prostituido ni se va a prostituir porque todavía hay quien lo defiende.
El artista vallenato habló sin tapujos de su legado musical y atacó a sus rivales de ahora.
Entrevista, fotos y vídeos: Víctor Sánchez Rincones
¿A usted le ha costado defender el vallenato?
Bastante…
¿Contra quiénes?
Contra otras músicas que se han querido imponer aquí en Colombia. Por lo menos el reggaetón ya está pasando en Colombia. El fenómeno del vallenato es que tiene poesía, mensaje y no es como esos ritmos que es puro ruido y bailoteo. Aquí han entrado muchos ritmos y folclores como la bachata, el reggaetón, y el vallenato sigue posicionado en su lugar.
Maestro, ¿qué piensa de aquellos que se burlan de usted y lo toman como mofa?
Eso no es burla y mofa tampoco. Cuando la gente es importante nombran al más grande. Al feo ni se le menciona. Donde no se diga nada uno está totalmente marginado. Además ya me están llamando para hacer un libro: ‘Caracol de las oñatadas’. Eso vale mucha plata si lo autorizo. Entonces eso son cosas que no son burlas. Ahora a la persona hay que recordarla como es, en vida, de muerto ya para qué.
Poncho Zuleta, otro grande de la música vallenata, siempre se burla de usted…
Y los otros cuentan de él, porque Poncho es un poco payasito. A él le encanta la payasería.
¿Pero le molesta?
No, a mí me molesta que me digan que soy ladrón, que tengo orden de captura, eso sí me molesta, pero que digan que fui a Londres y que la reina…qué me va a molestar.
¿Qué relación a usted le une con Diomedes Díaz?
Normal…
Dicen que discuten y el primero que lo va a visitar al hospital es usted…
Nunca he discutido con Diomedes. Jamás. Diomedes es un poco solle (loco).
¿Por qué siempre se dice que hay una persecución de Oñate hacia Diomedes?
Eso son ustedes los periodistas.
Diomedes lo ha dicho…
Por eso, porque él se solla. Cuando está sollado no tiene que ver con la Virgen del Carmen que tanto quiere. No he discutido con Diomedes ni con ningún compañero mío, jamás. Yo tengo mi carácter diferente al suyo. Cada quien tiene su carácter y tiene su personalidad. A mí me sobra la personalidad para mis cosas. A veces me confunden. Si Diomedes es esto yo se lo digo a él en su cara, donde sea.
¿Usted qué piensa de Diomedes Díaz?
Un grande, ¡qué lástima papá Dios!
¿Poncho Zuleta?
Otro grandísimo también. Tiene sus defectos, como los tengo yo y lo tienes vos. Lo que pasa es que la lagaña se ve en el ojo ajeno. Unos somos hipócritas que abrazamos y besamos. El beso de Judas. Y resulta que hay otros que no abrazamos, que somos frenteros y decimos las cosas. Entonces el Judas llora y a veces muerde en la oreja derecha e izquierda. Ese dice, ese sí es bueno, y es más Judas que el propio Judas que vendió al propio Jesucristo. Yo no he sentido el beso de Judas porque yo con los Judas no voy.
¿Cómo los detecta?
Es que yo no voy con la hipocresía, con la falsedad. Detesto eso, porque al fin y al cabo la falsedad se coge. La verdad impera hasta en la mentira, enseguida. Yo soy amigo de todos mis colegas y ellos me buscan para oírme hablar, para después sacar los chistes. Si digo blanco, no es blanco. Oñate dijo esto, es rojo. Algunos creen que me pongo bravo por esto. Que hablen lo quieran. Lo bueno es que hablen. Vuelvo y te repito, una figura que no se hable de ella, que no se comente de ella queda totalmente marginada de la historia.
¿En algún momento le ha molestado alguna de esas historias inventadas?
Depende, porque si van a venir con cuestiones de ofensas y van a inventar cosas delicadas o meterse con mi familia…Pero eso nunca ha pasado, ni creo que vaya a pasar porque primeramente hay un Dios por delante y hay que agarrarse de Dios.
Esta entrevista la estamos haciendo en su casa de La Paz y se siente aquí una gran energía. ¿Por qué Dios maestro?, si se supone que los vallenatos o la mayoría de la gente piensa que viven parrandeando, mujereando y tomando…
Yo ya mujerié lo que iba a mujeriar. Y lo que iba a hacer con el palo ya lo hice hace rato. Lo que iba a beber ya lo bebí también. Yo ya no bebo, para qué. Así como me has encontrado aquí en pleno Festival, tú vienes aquí y te atiendo como un caballero, como persona racional. En cualquier tiempo me encuentras aquí en mi casa, sino estoy trabajando. Como digo yo: ‘¿para dónde va Jorge Oñate?: a buscar la yuca para comer, la platica de la caceta’. Y la platica hay que cuidarla, hay que besarla, los de cincuenta mil, porque eso se esfuman rápido. Los amigos y la gente cuando hay la fama abundan por millón. Cuando no la hay ya no se acuerdan. Por eso uno tiene que vivir siempre del presente. El pasado es pasado, el presente, presente. Yo lo digo para mí y por mí. No por más nadie. He vivido esta carrera y sé como es el tiempo. El tiempo es realmente efímero.
¿Jorge Oñate se ha sentido en algún momento traicionado en ese entorno de personas que llegan por interés?
Compañero eso es lo que más abunda, la traición.
¿Lo han traicionado?
Sí, pero ya también me la desquito. Cuando ellos llegan a traicionarme yo ya estoy adelantado, a veinte mil kilómetros. Uno solamente con mirar a las personas uno sabe como miente. Además la experiencia vale mucho. La experiencia no se compra. La experiencia se adquiere con los años y el tiempo. Y eso vale mucho. Yo con el vallenato estoy sobre el bien y el mal. Si fui bueno, fui bueno, si fui malo, fui malo, pero mi nombre quedará en la historia del vallenato.
¿Usted cree que el pueblo de La Paz y el Valle le han dado el reconocimiento que merece?
Todos los reconocimientos me lo han dado en vida. Yo aquí en mi pueblo soy rey. Por ahí dice la Biblia que nadie es rey en su tierra, yo en mi pueblo soy rey. Si llegas a preguntarme en cualquier lugar del pueblo a los pocos minutos me están llamando. ‘Hay un carro, placa tal y tal. Están preguntado por ti’. ¿Y por qué lo hacen? Porque yo he sido una persona buena. Aquí nací, aquí crecí. Me levanté e hice mi casa. Creo que soy el único artista que no vive fuera de su tierra, porque aquí me siento bien: tengo agua potable, tengo mi kiosco sabroso.
El vecino me presta la yuca, el plátano. Eso es lindo y bonito. Lo que pasa es que mi vida, no quiero ofender a los otros cantantes, no ha sido igual a la de ellos. Yo no fui criado con la leche del vecino. Yo nací de gente ¡bien!, con dinero. Y así he criado a mis hijos, así me he levantado, así se levantaron mis hermanos. Tengo principios morales y respeto ante los demás. Yo estoy en Bogotá y se me acerca el anciano, me distinguen más que todo los niños. Cuando la niñez y la juventud te pide que le firmes un autógrafo nunca tu nombre va a pasar, siempre se va a sostener. Tú crees que si me vas a venir a entrevistar me vas a encontrar aquí borracho o por Valledupar en una cantina. ¡No! Yo a todas esas cosas le doy valor. Lo más grande de un profesional es su cumplimiento. Eso es lo que sostiene a uno y que haya credibilidad.
¿Qué piensa usted cuando se meten con un artista y lo tildan de homosexual?
Cuando llegan hasta esos extremos, eso para mí es muy feo. Más bien tengo el opinador dañado, no me gusta. Si está en ese extremo yo me aparto porque no me gusta eso.
¿Qué no le gusta?
Que tengan algo contra él, yo no voy con esos principios. Es como si me dicen que tal mujer es esto, tampoco. El que tenga que hacerlo que lo haga. Un hombre que le digan eso y de pronto aparecen en la foto y es cierto, ahí me aparto. Cada quien hace lo que tenga bien lo que le parezca.
Hablemos de su familia, ¿quiénes conforman la familia de Jorge Oñate?
Mi familia lo conforman Nancy Zuleta de Oñate, Jorge Luis, mi hijo mayor, que me sigue los pasos. Ahora está componiendo, canta también. Está mi hija Delfina Inés, médica. Ya viene este año especializada de Buenos Aires (Argentina) en radiología.
Mi hijo último, Jorge Daniel, también le da al acordeón, es odontólogo, ya se va a especializar el año entrante. Esa es mi familia y mis nietos que tanto adoro. Las hijas de Jorge Luis y el hijo de Jorge Daniel que creo que si Dios me da vida en tres años lo veo montado en un Festival Vallenato tocando..
Yo digo lo que dice la historia: que los nietos heredan las cosas. De pronto el hijo no lo hereda, pero quizás el nieto. Y se dice que uno quiere más al nieto que al hijo, pero yo si creo. Él en diciembre se le da carritos, una bicicleta y nada. Él todo el día es tarareando música y tratando de buscar un instrumento para tocar. Le he visto la vocación. Vamos explotarle eso que él tiene.
Maestro, ¿usted ha sido un hombre feliz?
Totalmente feliz. He tenido más felicidad que amargura. Dios me ha dado eso. He tenido un momento difícil cuando se me murió un hermano mayor mío. Se me ha muerto un familiar de mi mujer, de mi esposa, se me han muerto amigos que son imperecederos de mi alma, que lo he sufrido, momentos que pasa un ser humano. Cuando un ser de uno muere no es que sea infeliz, sino que se pierde la felicidad en ese momento. Si unouno lleva los sentimientos bien puestos la muerte de un familiar es fatal, las cosas toman otro rumbo.
¿Qué pide Jorge Oñate en estos momentos de su vida?
Salud para poder seguir cantando la música vallenata que fue lo que Dios me dio. El Señor me ha dado todo lo que yo he conseguido, mi música. No puedo pagarle mal. Yo me retiro el día que la música vallenata me retire y el público y los periodistas me retiren. Yo no me voy a retirar, porque realmente me encuentro en un momento grande de mi carrera, después de tener cuarenta y cuatro años de vida artística. Y creo que después de este CD lo que vamos a hacer es otro CD para poner la música vallenata en alto.
Antes de terminar esta entrevista quería preguntarle si usted es de esos artistas que sueñan con el Grammy…
Ya lo gané. Te explico: veía que lo ganaban los otros y yo no lo ganaba. Me inscribí dos veces, no lo gané. No me volví a inscribir más porque vi que lo ganaban otros que no tenían el prestigio mío, y de pronto, Dios me dijo: ‘Vas a tener el más grande: el Grammy por excelencia. El Grammy mío dice Jorge Oñate, los otros, cumbia-vallenato, se lo dan a cualquiera. El Grammy mío sabe quién lo ha ganado: Frank Sinatra, Julio Iglesias, Mercedes Sosa, Vicente Fernández y Rocío Dúrcal, esos cantantillos lo han ganado ( ríe).
Lo más grande Dios me lo ha dado. El primero que ganó Congo de Oro fui yo. Lo único, decía mi esposa llorando, que no te has ganado es el Grammy, y llega Dios y me manda el Grammy por excelencia, Señor bendito. El más grande. Y hubiera ganado también el otro este mismo año, pero tú sabes donde hay votación hay comodismo y yo no me metí, pero lo ganó otro grande: Diomedes. Me sentí contento. Ese día aplaudí.
Siempre menciona la palabra responsabilidad ¿Qué piensa de esos artistas que no cumplen con su público?
No amigo, no sólo ante el público, sino ante usted. Qué concepto se hubiera llevado si yo no hubiera estado aquí. Qué horror. Y si es ante el público es cuando más soy recto. Si me anuncian ahí estoy. Tengo que estar enfermo de muerte, pero ahí es donde viene el éxito y la forma de perdurar de una persona de vida pública, el cumplimiento. Y tú sabes el cuarto poder del mundo es la prensa. Ustedes llevan a una persona a la cima, la sostienen o la dejan caer, no por cosas malas. Depende de las actitudes de la persona, ¿entiendes? Creo que cuando a uno lo anuncian en una parte eso debe ser de grandeza porque uno debe darle gracias a Dios que los empresarios lo contraten, ya que son cosas que no hay como pagarlo.
Usted cuando me habla de que ya mujereó, ya parrandeó, ya tomó, ya usó el palo, ¿cómo ha hecho para no caer en las circunstancias de otros artistas que son alcohólicos, incumplen, dejan al público y a sus seguidores dolidos?
La formación de cada persona viene desde el mismo levantamiento del hogar. Las virtudes se las da Dios a uno. Cuando tú haces algo y tienes que recurrir a un aliciente ya tú no estás actuando como manda la ley de Dios. Pero yo me emociono sin tragos, solamente con la presencia de la gente y a veces van amigos que son de mi alma y verlos delante de mí es muy grande. Hay virtudes que uno debe valorarlas y son virtudes que se las da Dios, la naturaleza.
El respeto ante la gente eso vale mucho. Y uno cree que no pero la gente lo valora.Yo he sostenido mi hogar. No voy a decir que no he pecado, sí he pecado y Dios me mandó una mujer que cuando están las chicas y vienen a abrazarme, ella no se pone en la mente que es por el hombre, sino es por el artista. Y ella desde que empezó parece que lo asimiló y lo comulga muy bien. Todo el que se me acerca a mí ella nunca va a pensar otra cosa. La representación de un hombre es su hogar, la pareja. Es que la mujer siente al igual que el hombre. Y el hombre hace cosas y peca sin querer hacerlo y ofende a su pareja. Al menos yo pienso así. Yo con eso no comulgo y no le voy a pasar mujeres por la cara de mi mujer. Eso no lo hago.
Maestro, ¿está bien de salud?
Estuve enfermo hace como año y medio. Estuve bastante delicado. Dios metió su mano y realmente él nunca me abandona en todas las cosas de mi vida. Yo estuve bastante, bastante delicado.
Siempre menciona a Dios…
Porque él es mi hermano, él es el que va delante de mí y yo detrás. Dios es el que me indica. Además mi esposa es cristiana. Te cuento que yo estoy armando un disco para Dios en vallenato. Muchos cantantes vallenatos se están entregando al Señor. Dios nunca me ha dicho que no siga cantando. Él fue el que me dio esto.
¿Le hace falta algo por realizar?
Hay muchas cosas.
Mencioneme una…
Que Dios me de vida para poder seguir sirviéndole a mucha gente. Hay gente que en verdad ha convivido conmigo y que realmente yo le pido a Dios eso, el poder servirles, de una forma o de otra.
Maestro yo quiero que usted le envíe un mensaje a esas personas que de una u otra forma se encuentran a su suerte: un familiar mal, una persona que no encuentra paz en su interior…
Yo quiero depositar un mensaje del más grande, de Dios, para todas aquellas personas que realmente no han podido triunfar o se les ha tronchado algo en la vida, que piensen que hay un Dios y Dios es el que entrega todo. Que tengan fe; la fe es lo más importante y todo lo que han querido, está al lado del más grande: Dios.
El cantautor abrió las puertas de su mansión en George Town a Don Francisco para hablar de sus inicios en la música, de su hijo, su familia y de los problemas con su anterior banda.
Anthony Romeo Santos se mostró dolido y triste en una entrevista realizada por el popular animador Don Francisco, respecto a su salida del grupo Aventura.
“Me ha molestado que uno de ellos haya dicho que en realidad todos trabajamos iguales porque yo sin quitarle méritos a ellos he mostrado lealtad; estoy trabajando los siete días de la semana; es fácil llegar a una gira y un escenario y tener toda una producción, pero atrás de eso hay muchas juntas y mucho trabajo”.
Romeo dijo que Aventura es como una mesa con cuatro patas. “Yo trabajo demasiado y ellos se han beneficiado”. Negó que la historia del grupo haya terminado, ya que en el 2013 volverán a reunirse para hacer un disco. Por lo pronto se han tomado un receso.
La locutura es gran amiga de la cantante y una de las personas que le dio la mano a la intérprete de ‘Waka waka’ cuando ésta iniciaba su carrera.
Por Víctor Sánchez Rincones
Si hay una persona que conoce a Shakira como a nadie esa es Joyce Lozano, una de las periodistas musicales más importantes de Barraquilla y directora de la emisora Radio Tiempo.
Ella, en exclusiva para el poderdetumisica.com, habló de la cantante y la defendió a capa y espada ante los comentarios negativos que han surgido en su ciudad luego de los desaires de la artista ante la prensa y su gente.
La comunicadora también habló de los amores de Shakira y dijo que ésta volverá en cualquier momento con su anterior pareja, Antonio de la Rúa, “porque once años de amores son once años”.
De la relación que mantiene la colombiana con Piqué, Lozano sentenció que ellos son amigos especiales y que ese romance no llegará a buen puerto.