Carta abierta a Carlos Vives

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  • Donde quiera que voy sus letras me persiguen y esta carta abierta es la mejor forma de agradecerle a este gran ser humano lo que ha aportado en mi vida desde el día en que un vallenato suyo se asomó en la ventana de mi corazón.

Por Víctor Sánchez Rincones

Quizás con este artículo no sea imparcial. No tengo la capacidad para escribir lo que no siento y menos cuando se trata de una persona que inyectó en mí su alma musical desde el día en que salí de Santa Marta hacia España con la esperanza de labrarme un futuro mejor y lograr arañar los sueños con el alma.
Carlos Vives es el corazón profundo de mi vida. Con sus canciones he aprendido a sentirme más colombiano y más samario en cualquier parte del mundo.

Gracias a sus canciones enamoré a la que hoy es mi esposa. Recuerdo aquel año que me dejé atrapar por la belleza de una hermosa española que renegaba de mis adulaciones, pero que quedó rendida a mis pies cuando le dediqué ‘El amor de mi tierra’, una canción que me traslada a mi Santa Marta, que me lleva a caminar por su bahía, por sus callejones andaluces, y recordar que cada vez, a pesar de la distancia y otros dialectos y lenguas que se impregnan en mí, sigo siendo más costeño que nunca.

Y es que Vives es para mí como el hermano mayor que nunca tuve. Lo he aprendido a conocer a través de sus canciones, pero mi amistad con él se afianzó ahora que estuvo en España promocionando su más contundente y poderoso ‘Corazón profundo’, un disco que lo ha devuelto a los escenarios internacionales y que lo ha consolidado de una vez por todas en mercados que estaban olvidados como es el español.

Varios Grammy, muchos reconocimientos en Colombia, muchos conciertos, muchos abrazos y millones de sonrisas, han sido las constantes este año en la carrera musical de este samario que no para de crear, que vuelve siempre a sus raíces y que comparte como un niño el cariño de sus seres queridos.

Recuerdo su concierto en Barcelona cuando tuvo el detalle inmenso de agradecerme públicamente que dentro de su entorno había un samario que siempre había añorado su vuelta al mundo de la música. La verdad me sentí volando en las nubes. Fue mi mejor regalo de cumpleaños y ahí descubrí, como el día que me invitó a comer en Madrid con nuestros amores, que el tiempo no es lo que marca el reloj, sino las vivencias que dejan huella.

Recuerdo que hablamos de todo, de Santa Marta, de momentos, de recuerdos y caminamos de vuelta a su hotel como si siempre nos hubiéramos conocido. Porque Vives es un ser entrañable, sin retoques, sin ínfulas. Es un ser humano que escucha, que deja volar su imaginación a sitios insospechados. Por eso sus logros y sus grandes composiciones. Si hay un ser humano del que nadie habla mal en Colombia ese es Carlos Vives. Es el único artista al que aman los cachacos, los paisas, los caleños y los costeños. Su poder musical va a la par con su personalidad, con su cariño y con su fuerza. Nada en él es posado. Tiene el don de enamorar todo lo que mira, de atrapar todo lo que posiblemente para otros mortales sería imposible de alcanzar. Con Pequeños Gigantes, Gallito Ramírez y Escalona, Vives nos atrapó para siempre.

Colombia te ama Carlos Vives. Has llevado a nuestras almas, amor, paz y verdad. Tu bandera siempre ha sido la honestidad. Y tus cantos nos han cautivado para siempre. Para Juanes, Shakira, Fonseca y muchos más artistas colombianos, eres el patrón. Para mí eres el artista que bajó de la Sierra Nevada de Santa Marta para conquistar el mundo con canciones y letras que nunca pasarán de moda, porque tú eres el símbolo de un país que todavía sueña con la esperanza. Gracias por este gran año que nos has dado y estoy seguro que el 2014 tu ‘Corazón profundo II’, será otro de tus hitos musicales, ya que en ti la música surge día a día y nunca tiene final.

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