¿Cuál Salud Hernández-Mora?

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Foto: Víctor Sánchez Rincones.

  • El periodista samario, Víctor Sánchez Rincones, responde al artículo que escribió Salud Hernández-Mora en el periódico El Tiempo, acerca de Diomedes Díaz.

Llevo trece años viviendo en España y aquí también hay artistas que han pecado, que han consumido las “rayas de las vías”, que han manchado su vida con escándalos. También sé que su Rey ha mancillado la corona con escándalos de amantes, de crímenes contra la fauna animal de la que él se ufanaba en defender. Su yerno, el del Rey, ha engañando, ha estafado en nombre de un poder que le dio la misma sociedad y que hoy se avergüenza de él, como todo lo que lleva detrás la oligarquía, la cual está en su peor momento en la Madre Patria. Y qué decir de sus políticos corruptos, de los banqueros, de toda una sociedad que está hastiada de tanta hipocresía moral que usted señora Salud Hernández olvida, ya que su país y el mío no son tan diferentes.

No venga con moral, no ofenda a una sociedad como la costeña, como la vallenata. Diomedes no fue un santo, eso todo el mundo lo sabe, ¿pero usted lo es?, pregunto.

Desconozco su vida, su entorno, pero sinceramente lo que usted escribe es una puñalada trapera a un pueblo que ha venerado como a nadie a un cantante que ha dado más de lo que usted en su vida dará a alguien. Diomedes es Diomedes Díaz. Fue el ídolo de masas, el padre, el hijo. Con sus defectos, con sus errores, construyó un nombre, construyó una historia. Otra cosa señora Salud Hernández, Diomedes no es un asesino. Nunca se demostró. Pagó con cárcel un error del destino, de la vida, pero pruebe que fue un asesino. Otra cosa señora Salud, usted ofende a la mujer de mi tierra, la tilda de poca cosa, de mujeres que se quitan la ropa a la primera de cambio. Diomedes fue un conquistador, un hombre que atraía a las mujeres. Fue un ser libre que a nadie engañó. Es bien sabido que todos los artistas tienen un imán para llevarse a las seguidoras a la cama y Diomedes no era la excepción. Nunca negó su fama de mujeriego y todas las mujeres a las que le dejó huella manifestaron que fue un buen hombre, un gran ser humano y una gran persona. Lo mismo sus hijos. Ninguno habla mal de su padre, nadie reniega de él, por el contrario, alaban sus virtudes; virtudes que usted ahora quiere mancillar con un artículo que lo que busca es llamar la atención y menospreciar el legado musical de un cantante que duélale a quien le duela pasará a la historia como Elvis Presley,  John Lennon o el propio Michael Jackson, genios de la música que no vinieron a este mundo para dar cátedras de moral.

Es bien sabido que cada quien se busca su destino. Los genios de la música que han marcado historia no nacen para ser ejemplos de humildad, no llevan un chip desde la cuna que les indiquen cuál es el camino a seguir. Los genios labran un camino y en él -como verdaderos genios-destellan, deslumbran y sucumben como verdaderos dioses ante la adversidad.  A usted señora no la conozco, nunca la he leído, pero ese titular ¿Cuál Diomedes?, merece el repudio de todos los seguidores de Diomedes Díaz en el mundo entre los cuales me incluyo yo señora. Y le digo por qué: Por una simple razón. Yo sí conocí al artista, compartí con él en las cuatro oportunidades que estuvo en Europa. Con el más grande de la música vallenata recorrí países como Holanda, Francia, Bélgica y, por supuesto, España, naciones donde su música era apreciada con respeto y cariño. Durante estos viajes conocí al ser humano, conocí a la persona y le digo con objetividad que si usted lo hubiera conocido hoy día no estaría mancillando su nombre y hablando de un cantante que dejó una huella imborrable en el corazón de todos sus seguidores.

Y le hago otra salvedad señora Salud Hernández, porque para mí usted es una señora y merece respeto. Sé que los medios de comunicación se hastiaron de pasar a cada momento notas de la muerte del Cacique. Y pregunto: ¿Por qué lo hicieron? Por una sola razón señora, porque todos aquellos que lo despreciaban también tenían algo de Diomedes. Su música y su legado no lo puede destrozar usted ni nadie de un plumazo. Sé que en Colombia la admiran, otros la detestan, y por qué, pregunto yo, porque las personas que son diferentes y genuinas nunca serán bien recibidas en el mundo de los hipócritas. Sí señora, usted también hace parte de ese mundo,  y quiero que no se le olvide, cada vez que escuche una canción de Diomedes Díaz espero que se le revuelvan las tripas y vomite el trago de licor que en ese momento se está tomando, y sabe por qué, por una simple razón: usted no se merece disfrutar del legado musical de un artista que representó a un pueblo que hoy llora su muerte y que usted quiere arrastrar por los suelos. Como diría el mismo Diomedes a usted señora Salud, “Compre una Águila, llame unas prepago y a cu…”.

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